Odias el brócoli, échale la culpa a tu genética

Brócoli y genética

Sí, incluso cómo percibimos los sabores puede tener un origen genético. ¿Alguna vez te has preguntado por qué hay alimentos que te cuesta más comer o que incluso te saben terriblemente mal? ¿Te es imposible comer brócoli o col? ¿Te preguntas cómo es posible que alguien pueda beberse un café solo o comer chocolate de alto porcentaje de cacao? La intensidad en la que sentimos el amargor de los alimentos puede tener una explicación genética debida a la presencia de variantes en el gen TAS2R38, situado en el cromosoma 7 y puede influir en nuestra percepción, preferencias y consumo de alimentos.

receptores de sabor

¿Cómo influyen las variantes del genética a la hora de comer brócoli?

Este gen codifica una subunidad del receptor del gusto 2 TAS2R38 y tiene dos alelos, un alelo dominante que confiere la capacidad de detectar intensamente el sabor amargo, catador o “taster”, y el alelo recesivo no catador o “non-taster”, que permite percibirlo con menor intensidad. Hablamos de un 25% de la población “no catadora”, capaz de percibir el sabor amargo con menor intensidad. Por lo tanto, esto implica que un 75% reciba este sabor en un principio como demasiado intenso y puede que hasta desagradable.

¿Mi alimentación influye a mis genes o mis genes a mi alimentación?

Recientemente, la revista científica Nature, publicó un estudio realizado por el Centro Riken de Ciencias Médicas Integrativas y de la Universidad de Osaka, en el que estudiaron los datos genéticos y las preferencias alimentarias de más de 160.000 personas en Japón con el fin de lograr encontrar vínculos genéticos en dichas preferencias; “Sabemos que lo que comemos define lo que somos, pero encontramos que lo que somos también define lo que comemos”, aseguraba el profesor Yukinori Okada de la Universidad de Osaka. 

En cuanto a las variantes responsables de captar el sabor amargo, se llegó a la conclusión de que aquellas personas “non-taster” tomaban más alimentos como el tofu y bebían más alcohol y café, que las “taster”, es decir, aquellas que perciben el sabor amargo.

Alimentación consciente y alimentación emocional

¿Cómo nos afecta el brócoli según nuestra genética?

El gen TAS2R38 codifica un receptor relacionado con el sabor amargo del brócoli, las coles de Bruselas, el repollo, el berro, la acelga y el etanol, alcohol de las bebidas alcohólicas. 

Además, este receptor puede afectar a nuestras preferencias alimentarias y por lo tanto en el consumo de alimentos. Por ejemplo, el beber whisky puede resultar menos amargo y más dulce para las personas “non-taster”, por ello sería más fácil degustar bebidas alcohólicas u otros alimentos con alto contenido calórico que puedan aumentar el riesgo potencial de padecer obesidad, diabetes u otras patologías asociadas. 

Lo mismo sucedería con los alimentos vegetales citados anteriormente, que siendo ricos en nutrientes y fitoquímicos, podrían comerlos sin problema en cuanto a sabor, algo positivo en el grupo de los “non-taster”, pero sin embargo una gran desventaja para los “taster”.

receptores de sabor

¿Cómo puede ayudarnos el conocer nuestra genética en nuestra alimentación?

Conocer en profundidad nuestro código genético puede resultar de suma importancia para elaborar un plan nutricional rico y variado, además de que nos encaje en cuanto a sabores y gustos. Imagina mantener un plan nutricional genérico en el que se está prolongando el consumo de ciertos alimentos como la rúcula, el brócoli o la escarola, que de por sí se te hacen incomibles, posiblemente el fracaso esté asegurado.

En definitiva, el gusto es una preferencia individual influenciada por los genes que portamos y que dicta la ingesta de energía. Un ser humano promedio tiene más de 9,000 papilas gustativas y, por lo tanto, a nadie nos sorprende que nos encante comer y disfrutemos mucho con algunos alimentos. Sin embargo, comprender los genes que portamos ayudará a elegir alimentos de manera inteligente y así tener una vida saludable y sin frustraciones dietéticas.

felicidad

En conclusión, una vez que interpretemos nuestra genética, podremos elaborar un plan nutricional sabiendo que tenemos cierta predisposición a que algunos alimentos de mayor intensidad amarga nos van a crear cierto rechazo, también nos adelantaremos a la hora de saber prepararlos, por ejemplo, si el brócoli se te resiste siempre se puede hornear o añadirle calabaza para endulzarlo un poco, incluso a la hora de sazonar la comida elegiremos unas especias u otras. Gracias al conocimiento genético nuestra alimentación puede volverse saludable y, además, divertida.

Referencias bibliográficas

 

1. Hwang LD, Gharahkhani P, Breslin PAS, et al. Bivariate genome-wide association analysis strengthens the role of bitter receptor clusters on chromosomes 7 and 12 in human bitter taste. BMC Genomics. 2018;19(1):678. Published 2018 Sep 17. doi:10.1186/s12864-018-5058-2
2. Risso DS, Mezzavilla M, Pagani L, et al. Global diversity in the TAS2R38 bitter taste receptor: revisiting a classic evolutionary PROPosal [published correction appears in Sci Rep. 2016 Jun 27;6:28406]. Sci Rep. 2016;6:25506. Published 2016 May 3. doi:10.1038/srep25506
3. Rahim HM, Majeed RK, Rostam NA. Prevalencia, análisis bioquímico y genético del gen mutado relacionado con la percepción del sabor amargo de la feniltiocarbamida en la provincia de Sulaymaniyah, Irak. Med J Babilonia. 2018; 15 :201.
4. Yamamoto, K., Sakaue, S., Matsuda, K. et al. Genetic and phenotypic landscape of the mitochondrial genome in the Japanese population. Commun Biol 3, 104 (2020). https://doi.org/10.1038/s42003-020-0812-9
5. Kohlmeier, M. 2012. Nutrigenetics: Applying the Science of Personal Nutrition. Academic Press.

 

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