el gen de la saciedad

¿Te has preguntado alguna vez por qué te cuesta saciarte después de comer? Existen diversos factores por los que una persona puede sentir que siempre tiene hambre o que podría seguir comiendo hasta encontrarse mal, ya sea por ansiedad, estrés o falta de descanso, pero ¿y si te dijéramos que también puede haber una predisposición genética a la falta de saciedad? Dar respuesta mediante el conocimiento de nuestra genética a esta cuestión podría mejorar nuestra calidad de vida.

Alimentación consciente y alimentación emocional

¿Qué regula nuestra sensación de saciedad?

La saciedad está regulada, entre muchos procesos, por una hormona llamada leptina, la cual regula la ingesta de alimentos, la masa corporal, la fertilidad y desempeña un papel en el crecimiento fetal, las respuestas proinflamatorias, formación de vasos sanguíneos o angiogénesis y la quema de grasa o lipólisis.

Una de sus principales funciones es inhibir la ingesta de alimentos, en situación de ayuno o restricción energética los niveles de esta hormona se ven disminuidos, pero una vez comemos se envía una señal al hipotálamo para aumentar sus niveles y al unirse y activar sus receptores LEP-R4, provoca sensación de saciedad, o de lo contrario seguiríamos comiendo sin parar.

De hecho, existen personas con resistencia a la leptina, lo que desemboca como la incapacidad o menor percepción de sentirse saciados al comer, consecuencia en un aumento de la cantidad de alimentos que se consume. Estas personas a pesar de haber comido, continúan con la sensación de hambre, causando una pérdida en el control de su alimentación e incluso llegando a presentar posibles problemas de sobrepeso y obesidad.

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¿Cómo afecta la genética a nuestra saciedad?

La deficiencia del receptor de leptina es debida a variantes en el gen LEPR (leptin receptor), al cual nuestro equipo le presta una atención especial, resulta clave para comprender si nuestra forma de sentirnos saciados funciona de una manera u otra. Este gen está situado en el cromosoma 1 (1p31) y codifica la proteína receptora de leptina, que también está implicada en la regulación de la masa corporal.

Es precisamente este gen LEPR el que estudiamos y prestamos una atención especial, ya que sus variantes genéticas impiden que el receptor responda adecuadamente a la leptina, lo que produciría esa sensación de no estar saciados por más que comemos, lo que derivaría en un riesgo mayor de aumento de peso.

Macronutrientes

¿Cómo funciona la regulación del apetito?

La vida de los animales y sus necesidades, incluidas las del ser humano, se sustenta gracias al equilibrio entre aquellas acciones que debemos llevar a cabo cada día para sobrevivir y la capacidad para realizarlas adecuadamente, esto implica alimentarse por la necesidad de consumir energía, de ahí que nuestro propio cerebro nos tiente para que comamos y podamos almacenar el combustible necesario para continuar con vida. Parece un principio básico, pero el desequilibrio en esa orden, tanto por insuficiencia o carencia como por exceso, nos puede provocar padecer posibles patologías. Nuestro cuerpo regulará lo que comemos en función de lo que gastamos, manteniéndonos en un equilibrio dinámico entre la sensación de hambre y la de saciedad.

¿Qué puedo hacer para controlar la falta de saciedad?

Conocer cómo regular la saciedad desde el punto de vista genético va a ser imprescindible para realizar una atención nutricional personalizada, además es importante trabajar la fuerza de voluntad y aumentar el consumo de alimentos ricos en nutrientes que aumentan la saciedad como por ejemplo alimentos ricos en proteínas como pescado, huevos, legumbres y alimentos ricos en fibra como fruta y verduras. También es fundamental, en una sociedad en la que todo va muy deprisa, dedicar entre 25 y 35 minutos a cada comida, comer más despacio ayuda a ingerir menos alimentos y sentir una mayor saciedad, que si nos alimentamos con el tiempo justo o velozmente, es posible que a ese ritmo seamos menos conscientes de todo lo que estamos comiendo. El autocontrol en estos casos es clave, pero si te supera la ansiedad procura hacer uso de snacks saludables entre comida y comida, como frutos secos, yogur, fruta fresca y de temporada… Porque, sin duda, unos buenos hábitos de alimentación y la práctica de ejercicio ayudarán a mantener tu cuerpo en perfecto estado de armonía.

el gen de la saciedad

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